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Mostrando entradas de mayo, 2017

Novedades técnicas del Renacimiento

Astrolabio:   es un antiguo instrumento que permite determinar la posición y altura de las estrellas sobre el cielo. La palabra proviene del griego y puede traducirse como “buscador de estrellas”. Con su uso determinaban la hora y la latitud. “Era sumamente difícil mantener con firmeza el instrumento en la cubierta de un barco. Los exploradores (…) preferían, cuando era posible, hacer sus observaciones en tierra y colgaban sus astrolabios de trípodes colocados en la playa”. Parry, “Europa y la expansión del mundo”.  Portulano :  Su nombre hace referencia a “alcanzar un puerto seguro” y eran cartas náuticas que intentaban ubicar con la mayor precisión la posición de los puertos, así como los detalles más relevantes de costas y tierras en las rutas de los navegantes. Surgieron en el siglo XIII pero continuaron desarrollándose en el XV.  Brújula : Chinos y árabes ya conocían la capacidad de una aguja imantada de señalar el norte. Al principio se encontraba fl...

La idea del mundo en el siglo XV 2

Planisferio de 1489 Fue realizado según principios cartográficos definidos por Ptolomeo (s. II a.C). Allí se establecen paralelos y meridianos. 

La idea del mundo en el siglo XV 1.

El globo terráqueo de Martín Behaim (1492) Está construido a base de una bola de lino laminada en dos mitades, reforzada con madera y cubierta por un mapa. América no se incluye, pues Cristóbal Colón no volvió a España hasta marzo de 1493. El globo muestra un engrandecido continente Euroasiático y un océano vacío entre Europa y Asia. Se incluye la mítica isla de San Brandan, Japón y las islas asiáticas desproporcionadamente grandes. Su autor lo llamó Erdapfel, “manzana” en alemán

En la casa de Dios: unos rezan, otros combaten y los demás trabajan 3

“Mi nombre es Marcos y soy un modesto campesino –aunque no tanto como otros-. Despierto cada mañana pensando si lograré este año una buena cosecha para poder así alimentar a mi familia y entregar una parte de mi trabajo a mi Señor. He tenido que recurrir a su protección ya que la vida me ha marcado con muchas enfermedades, hambres y guerras. Poseo un pequeño terreno donde planto, en una parte trigo, en otra cebada y el resto lo dejo en descanso después de arar bien la tierra con la ayuda del único buey que poseo. También tengo algunos cerdos y gallinas cuyo estiércol utilizo para abonar las tierras.  La tarea es muy dura, por esto la comparto con mi mujer Elvira y mis cuatro hijos que pudieron sobrevivir a sus otros tres hermanos.         Una choza de adobe y paja nos protege, tiene muy poca iluminación por lo que nos reunimos alrededor del fuego en la única habitación donde se cocina, se conversa y se duerme. No tenemos más que unos b...

En la casa de Dios: unos rezan, otros combaten y los demás trabajan 2

Hoy de mañana comenzó, en el castillo de mi Señor, el Duque Don Rodrigo – donde he sido enviado por mi padre, el Conde Ramiro, para prepararme como caballero- los festejos de la boda de su hijo mayor con la única hija del Duque Don Diego.  Este matrimonio, arreglado desde hace algunos años, promete ser un acontecimiento inolvidable, ya que se reunirán mal de mil invitados a las celebraciones que durarán varios días.  Esta última semana todo el feudo de mi Señor ha sido un verdadero hervidero. Los campesinos han reparado caminos, puentes y el propio castillo. Han sacrificado ovejas, corderos, cerdos, gansos y gallinas que serán devorados durante las festividades. Nosotros, los escuderos, junto con los pequeños pajes, hemos preparado las armas (ballestas, espadas y lanzas), las armaduras y escudos, para que estén impecables en las competencias que se realizarán.  También hemos estado cuidando personalmente a los halcones y perros que serán utilizados en las cac...

Carta de Leonardo Da Vinci a Ludovico Sforza

Leonardo contaba con treinta años cuando deseoso de encontrar nuevos campos para conquistar, dejó su ciudad natal de Florencia, decadente bajo los Médici, y se dirigió a Milán que florecía bajo el gobierno de Ludovico Sforza. Fue a él a quien le dirigió esta carta: “Muy ilustrísimo señor: Habiendo visto y considerado los experimentos de todos aquellos que se dicen maestros en el arte de inventar instrumentos de guerra, y encontrando que sus invenciones no difieren de las conocidas, me animo (…) a solicitar a Vuestra Excelencia una entrevista en la cual le haré conocer alguno de mis secretos. Puedo construir puentes muy livianos, fuertes y portátiles (…), y otros más sólidos que resisten el fuego o el asalto y sin embargo, son fáciles de colocar en el lugar adecuado; y también puedo quemar y destruir los del enemigo. En caso de sitio puedo cortar el agua de las trincheras (…). Si debido a su elevación no es posible bombardear un sitio determinado, puedo demoler cual...